Un corte de luz de cuarenta minutos en plena campaña puede echar a perder una cuba de fermentación, descongelar una cámara frigorífica entera o detener una línea de envasado con pedidos comprometidos. Cuando la interrupción se mide en horas —y no en segundos—, ningún SAI da autonomía suficiente: ahí entra el grupo electrógeno, el generador que mantiene en marcha tu empresa cuando la red falla. En esta guía explicamos cómo elegirlo, dimensionarlo, qué normativa cumplir en Navarra y La Rioja, y cómo mantenerlo para que arranque cuando de verdad lo necesitas.
¿Qué es un grupo electrógeno y cuándo lo necesitas?
Un grupo electrógeno es un conjunto formado por un motor de combustión (normalmente diésel) acoplado a un alternador que genera electricidad. Cuando la red eléctrica cae, el grupo arranca y suministra energía a la instalación durante el tiempo que dure la incidencia, limitado solo por el combustible disponible.
A diferencia del sistema SAI, que cubre microcortes y los primeros minutos, el grupo electrógeno está pensado para cortes prolongados: desde 15 minutos hasta días enteros. Por eso ambos equipos no compiten, se complementan.
Tu empresa necesita un grupo electrógeno si se da alguna de estas situaciones:
- Procesos que no admiten paradas largas: bodegas en vendimia, frigoríficos, granjas, depuradoras, procesos químicos.
- Cortes frecuentes o prolongados en tu polígono o zona rural.
- Obligación normativa: hospitales, residencias, locales de pública concurrencia y ciertos sistemas de seguridad exigen suministro de socorro o reserva.
- Coste de parada elevado: si una hora sin producción te cuesta más que la amortización del equipo, la decisión está clara.
Tipos de grupos electrógenos según su uso
No todos los grupos sirven para lo mismo. La clasificación más útil distingue por régimen de servicio y por modo de arranque.
| Tipo | Régimen de uso | Aplicación típica | |---|---|---| | Standby (emergencia) | Solo cuando cae la red | Respaldo de empresas, comercios, naves | | Prime power | Uso continuo sin red disponible | Obras, eventos, zonas sin acometida | | Continuo (COP) | Carga constante 24/7 | Cogeneración, suministro permanente |
Y según cómo arrancan:
- Manual: el operario lo pone en marcha y conmuta la carga. Más barato, válido si hay personal disponible.
- Automático (con cuadro de conmutación ATS): detecta el corte, arranca el motor y transfiere la carga en 10-30 segundos sin intervención humana. Imprescindible en procesos críticos o instalaciones desatendidas.
Para la mayoría de pymes industriales de Navarra y La Rioja, la configuración estándar es un grupo diésel standby con arranque automático y cuadro ATS, dimensionado para alimentar los circuitos esenciales.
Cómo dimensionar correctamente un grupo electrógeno
El error más caro es elegir el grupo "a ojo" por la potencia contratada. Sobredimensionar dispara el coste y hace trabajar el motor por debajo de su régimen óptimo (lo que provoca wet stacking, acumulación de carbonilla); quedarse corto deja circuitos sin alimentar. El cálculo correcto pasa por estos pasos:
1. Inventario de cargas a respaldar
Decide qué necesitas mantener en marcha. Casi nunca es toda la instalación: se prioriza producción crítica, frío, alumbrado de seguridad, sistemas de control y comunicaciones. Suma la potencia activa (kW) y aparente (kVA) de esas cargas.
2. Picos de arranque de motores
Los motores eléctricos (bombas, compresores, ventiladores) demandan en el arranque hasta 6-7 veces su intensidad nominal. Si el grupo no absorbe ese pico, la tensión cae y el motor no arranca. Por eso un grupo se dimensiona por el escalón de carga más exigente, no solo por la suma de potencias.
3. Margen y factor de simultaneidad
Aplica un margen del 20-25 % sobre la carga calculada para futuras ampliaciones y para no trabajar al límite, y ajusta por el factor de simultaneidad real (no todas las cargas arrancan a la vez).
4. Condiciones del emplazamiento
La altitud, la temperatura ambiente y el tipo de combustible reducen la potencia útil del motor. Un grupo da menos kW en verano a pleno sol que en condiciones estándar de catálogo.
Normativa: qué exige la ley en España
Instalar un grupo electrógeno no es solo conectar un motor. En España la instalación debe cumplir el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT), en particular la ITC-BT-40 sobre generadores de baja tensión, además de la normativa de protección frente a sobretensiones y puesta a tierra. Los puntos clave:
- Imposibilidad de acoplamiento accidental a la red: el cuadro de conmutación debe garantizar que grupo y red nunca alimenten la línea a la vez (enclavamiento mecánico y eléctrico). Es un requisito de seguridad para proteger a los operarios de la compañía distribuidora.
- Proyecto o memoria técnica de diseño firmados por instalador autorizado, según la potencia.
- Puesta a tierra independiente del grupo correctamente coordinada.
- Almacenamiento de combustible conforme a la normativa de instalaciones petrolíferas (ITC MI-IP) si el depósito supera ciertos volúmenes.
- Límites de emisiones y ruido: motores que cumplan la Fase V europea y atenuación acústica según la ordenanza municipal.
- Inspección periódica por OCA cuando la instalación esté sujeta a ella.
Si la instalación alimenta locales de pública concurrencia o servicios de seguridad, los plazos de conmutación y autonomía están tasados por normativa (suministro de socorro, reserva o complementario). Conviene revisarlo antes de comprar el equipo, no después.
Costes orientativos y retorno de la inversión
A título indicativo, los rangos de mercado para grupo + instalación básica con cuadro de conmutación automático son:
| Potencia | Coste aproximado | Aplicación tipo | |---|---|---| | 10 – 20 kVA | 5.000 – 9.000 € | Comercio, pequeña nave, granja | | 40 – 60 kVA | 10.000 – 18.000 € | Taller, hostelería, pyme industrial | | 100 – 150 kVA | 20.000 – 35.000 € | Bodega, frigorífico, planta media | | 250 – 400 kVA | 40.000 – 70.000 € | Industria de proceso, logística | | 500 kVA o más | A medida | Gran industria, centros de datos |
A estas cifras hay que sumar la obra civil (bancada, insonorización, depósito), el combustible y el mantenimiento anual. El retorno rara vez se mide en kWh: se mide en horas de producción salvadas. Para una bodega que pierde 12.000 € por cada hora de parada en vendimia, un grupo de 150 kVA se amortiza con una sola incidencia evitada.
Mantenimiento: el grupo que no arranca no sirve de nada
El fallo más frecuente de un grupo electrógeno es no arrancar el día que se necesita, tras meses sin uso. El mantenimiento preventivo es lo que separa un respaldo fiable de una falsa sensación de seguridad. Plan mínimo recomendado:
- Prueba de arranque en vacío cada semana o cada 15 días (muchos cuadros lo programan solos): mantiene baterías y motor en forma.
- Prueba con carga real cada 1-3 meses: solo cargando el grupo se detecta el wet stacking y se verifica la conmutación.
- Revisión de niveles (aceite, refrigerante, combustible) y del estado de la batería de arranque, principal causa de fallo.
- Cambio de aceite, filtros y comprobación de inyección según horas de funcionamiento o anualmente.
- Tratamiento del combustible: el diésel se degrada y cría microorganismos en el depósito; conviene rotarlo y usar biocida.
- Inspección del sistema de escape, antivibratorios y conexiones de potencia.
- Verificación del cuadro ATS y enclavamientos, idealmente dentro del plan de mantenimiento preventivo eléctrico de la empresa.
Una nave en Azagra descubrió en una revisión que su grupo de 80 kVA no arrancaba: la batería estaba sulfatada y el gasóleo, de tres años, había obturado los filtros. El equipo llevaba instalado desde 2019 sin una sola prueba real. Una hora de parada habría costado más que cinco años de mantenimiento.
Errores frecuentes al instalar un grupo electrógeno
- Dimensionar por la potencia contratada en lugar de por las cargas reales a respaldar.
- Olvidar el pico de arranque de motores, lo que deja el grupo "corto" pese a parecer suficiente sobre el papel.
- No instalar enclavamiento red-grupo, un riesgo grave para los técnicos de la distribuidora.
- Ubicarlo sin ventilación ni insonorización adecuadas, generando sobrecalentamiento y quejas vecinales.
- No contratar mantenimiento, confiando en que "ya arrancará".
- No coordinar grupo y SAI: el SAI debe cubrir los segundos hasta que el grupo estabiliza, o habrá un microcorte en cada transferencia.
Pasos para implantar un grupo electrógeno en tu empresa
- Análisis de criticidad: qué cargas necesitas mantener y cuánto cuesta cada hora de parada.
- Cálculo de potencia considerando picos de arranque, simultaneidad y margen.
- Elección de tipo (standby, arranque automático, depósito, insonorización).
- Proyecto y legalización según REBT e ITC-BT-40, con instalador autorizado.
- Instalación, cuadro ATS y coordinación con el SAI existente.
- Contrato de mantenimiento con pruebas periódicas con carga.
Si tu empresa en Navarra o La Rioja no puede permitirse una parada prolongada —bodega, frigorífico, granja, taller, comercio o industria de proceso—, en JMC Electricidad analizamos tus cargas críticas, dimensionamos el grupo electrógeno adecuado, lo legalizamos conforme a normativa y nos encargamos de su mantenimiento. Llámanos al 619 41 70 35 o solicita tu presupuesto online y te respondemos en menos de 48 horas.
