Eficiencia energética

Calefacción por infrarrojos en naves: cuándo compensa y cuándo no

Calentar 8 metros de aire para que un operario esté a gusto es tirar dinero. Cuándo compensa la calefacción por infrarrojos en naves y cuánto gasta.

30 de octubre de 20267 min de lectura·Equipo JMC Electricidad
Resistencia eléctrica en espiral al rojo vivo sobre ladrillo refractario, emitiendo calor radiante

En una nave de la Ribera con ocho metros hasta la cubierta, el aerotermo lleva dos horas encendido y el termómetro del techo marca 24 °C. Abajo, en el banco de trabajo, el operario sigue con el chaquetón puesto. El aire caliente sube y se queda arriba, justo donde no hay nadie.

La calefacción por infrarrojos en naves industriales resuelve ese problema de otra manera: no calienta el aire, calienta las personas y las superficies a las que apunta. Bien planteada, permite calentar solo los puestos ocupados. Mal planteada, se convierte en una factura eléctrica que no compensa. Vamos a ver cuándo es una cosa y cuándo la otra, con ejemplos de naves de Navarra y La Rioja.

Puntos clave

  • Un calefactor infrarrojo calienta por radiación: el calor llega a cuerpos y superficies sin necesidad de calentar antes todo el volumen de aire.
  • Convierte en calor radiante entre el 80 % y el 95 % de la electricidad que consume, y el calor se nota en segundos.
  • Su gran ventaja en naves altas es la calefacción por zonas: calentar 4 puestos de trabajo en lugar de 1.000 m² de nave.
  • El consumo es simple de calcular: potencia × horas de uso. Un emisor de 3 kW encendido 6 horas gasta 18 kWh.
  • Solo calienta lo que "ve": una estantería o una máquina en medio proyecta sombra térmica.
  • Como referencia de mercado, se han publicado presupuestos de unos 4.500 € para una nave de 500 m², muy variable según altura y potencia.
  • Varios emisores de varios kW obligan a revisar potencia contratada, líneas y protecciones del cuadro.

¿Qué es un calefactor de infrarrojos y cómo calienta?

Un calefactor de infrarrojos es un aparato que emite radiación térmica, la misma que sientes al ponerte al sol en un día frío de invierno. La radiación no calienta el aire que atraviesa: calienta lo que encuentra, sea una persona, una mesa de trabajo o el suelo.

Eso marca la diferencia con los sistemas convencionales de las naves, como aerotermos, generadores de aire o fancoils, que calientan aire y lo reparten. En un recinto bajo y bien aislado esto funciona. En una nave alta, el aire caliente se estratifica: un ejemplo citado por fabricantes habla de 24 °C en el techo, 20 °C a la altura de la persona y 16 °C en el suelo.

Tipos de emisores eléctricos

Tipo Cómo es Uso típico
Onda corta (halógeno) Lámpara muy caliente, luz visible rojiza, calor inmediato Exteriores, muelles de carga, zonas abiertas
Onda media (carbono) Menos luz, calor más suave Interiores y zonas exteriores protegidas
Paneles radiantes Superficie plana a menor temperatura Oficinas, vestuarios, salas de descanso

Existen también radiantes a gas, muy habituales en naves grandes. En este artículo nos centramos en la opción eléctrica, que es la que instala un electricista y la que mejor encaja con autoconsumo solar.

¿Cuándo compensa la calefacción por infrarrojos en una nave?

Compensa cuando hay mucho volumen que calentar y pocos puestos ocupados. Es el caso típico de muchas empresas de Navarra y La Rioja:

  • Talleres mecánicos con puestos fijos y portón que se abre cada poco.
  • Almacenes y naves logísticas con zona de preparación de pedidos o de expedición.
  • Bodegas y almazaras, donde no conviene calentar la sala de depósitos pero sí la zona de embotellado o etiquetado.
  • Muelles de carga y zonas semiabiertas, donde cualquier aire caliente se escapa en minutos.
  • Naves con uso intermitente: si se trabaja dos horas, no tiene sentido precalentar el edificio entero.

Encaja también como complemento de un sistema central. Si la nave ya tiene climatización industrial con aerotermia, los infrarrojos pueden cubrir los puntos fríos sin subir la consigna de todo el edificio.

Cuándo NO es buena idea

  • Naves bajas y bien aisladas, ocupadas en toda su superficie: ahí un sistema de aire, sobre todo una bomba de calor, suele ser más barato de mover.
  • Puestos que cambian de sitio cada día: el infrarrojo calienta zonas concretas, y si la gente se mueve, el calor no la sigue.
  • Espacios llenos de obstáculos altos: estanterías y maquinaria proyectan sombra térmica.

¿Cuánto gasta un calefactor infrarrojo?

El cálculo es directo, porque un emisor eléctrico consume prácticamente su potencia nominal mientras está encendido:

Consumo (kWh) = potencia (kW) × horas de funcionamiento

Un ejemplo de taller con cuatro puestos de trabajo, dos emisores de 1,5 kW por puesto (12 kW en total), 6 horas al día y 22 días al mes:

Concepto Valor
Potencia total instalada 12 kW
Horas al mes 6 h × 22 días = 132 h
Consumo mensual 12 × 132 = 1.584 kWh
Coste a 0,15 €/kWh (precio de ejemplo) 237,60 € al mes

El precio del kWh depende de tu contrato y del periodo horario. Con la tarifa industrial bien ajustada o con placas solares en cubierta, la cifra baja. Lo que realmente dispara el gasto es dejarlos encendidos sin nadie debajo, por eso merece la pena gobernarlos con detectores de presencia o temporizadores por zona.

¿Cuáles son los inconvenientes de la calefacción por infrarrojos?

Ningún sistema es perfecto. Antes de instalar, conviene conocer sus límites:

  1. Calor direccional. Lo que queda fuera del haz no se calienta. Hay que estudiar ángulos y alturas de montaje.
  2. Sensación desigual. Una persona muy cerca puede notar demasiado calor en la cara y frío en la espalda si el emisor está mal orientado.
  3. Luz y deslumbramiento en los de onda corta, que emiten un brillo rojizo visible.
  4. Coste eléctrico frente a gas en naves con muchas horas de uso y toda la superficie ocupada.
  5. Carga eléctrica concentrada. Diez emisores de 2 kW son 20 kW nuevos en el cuadro, y eso no se enchufa en cualquier toma.

La parte eléctrica: lo que suele olvidarse

Aquí es donde vemos más errores. Un calefactor infrarrojo de varios kilovatios necesita su propia línea, bien dimensionada y protegida. Lo que hay que revisar:

  • Potencia contratada: sumar la potencia de los emisores al resto de cargas que coinciden en el tiempo, como compresores, puentes grúa o cargadores.
  • Sección de los cables, según intensidad, longitud y caída de tensión. Si dudas, repasa cómo calcular la sección de un cable eléctrico.
  • Reparto entre fases: en una nave trifásica, conviene repartir los emisores para no desequilibrar la red.
  • Protecciones: magnetotérmico por circuito y protección diferencial adecuada.
  • Altura y anclaje: respetar las distancias del fabricante a techos, materiales combustibles y personas.
  • Control: contactores y relojes o detectores para que cada zona funcione solo cuando hay alguien trabajando.

Todo ello debe quedar dentro de una instalación conforme al REBT, ejecutada por un instalador autorizado. En naves con actividad, una ampliación así puede requerir actualizar la documentación de la instalación.

Preguntas frecuentes

¿Los infrarrojos son peligrosos para las personas?

Los calefactores infrarrojos de calefacción emiten calor, la misma radiación que el sol o una estufa. Usados según el fabricante, a la distancia y altura indicadas, no suponen un riesgo especial. Lo que sí hay que evitar es instalar emisores muy potentes demasiado cerca de los puestos de trabajo.

¿Se puede calentar toda una nave solo con infrarrojos?

Se puede, pero no siempre es la mejor opción. Si toda la superficie está ocupada y la nave es baja y está aislada, un sistema de aire o una bomba de calor suele salir más rentable. Los infrarrojos brillan cuando se calientan zonas concretas.

¿Los infrarrojos levantan polvo?

No. Al no mover aire, no remueven el polvo de la nave. Es una ventaja en talleres de pintura, carpinterías o zonas de producción alimentaria, donde las corrientes de aire molestan.

¿Son mejores que los radiadores eléctricos?

En una nave alta, sí: un radiador convencional calienta sobre todo el aire, que acaba en el techo. En una oficina o un vestuario la diferencia es menor. Lo explicamos en la verdad sobre los radiadores eléctricos de bajo consumo.

Calor donde se trabaja, no en el techo

La calefacción por infrarrojos no es una solución mágica, pero en las naves altas de Navarra y La Rioja suele ser la forma más directa de que el personal trabaje a gusto sin calentar miles de metros cúbicos de aire. La clave está en estudiar bien las zonas, la potencia y la instalación eléctrica que va detrás.

En Electricidad JMC llevamos más de 30 años trabajando en naves de Navarra y La Rioja. Estudiamos tu caso, calculamos la potencia necesaria, adaptamos el cuadro y dejamos cada zona con su control. Llámanos al 619 41 70 35 y te preparamos un presupuesto sin compromiso.

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