Un chorro de agua a presión a 60 °C limpiando una envasadora al final del turno. Ese gesto rutinario, repetido cada día en cualquier fábrica de alimentos, es el que arruina las instalaciones eléctricas mal diseñadas. En la industria alimentaria la electricidad no solo tiene que funcionar: tiene que soportar agua, vapor, frío extremo y limpieza química sin fallar. Y cuando falla, no se estropea una máquina, se pierde un lote y, con él, la trazabilidad.
Una industria alimentaria juega en tres tableros a la vez que casi ninguna otra combina: higiene, cadena de frío y potencia. Diseñar la instalación pensando solo en la potencia (como una nave cualquiera) es el error más caro que vemos en Navarra y La Rioja.
Puntos clave
- En zonas de proceso, los cuadros y receptores necesitan grado de protección alto (habitualmente IP65 a IP69K) para resistir el baldeo con agua a presión.
- El acero inoxidable AISI 304/316 sustituye al plástico y al acero pintado en envolventes, bandejas y prensaestopas.
- La cadena de frío no admite cortes: cámaras y túneles exigen respaldo con grupo electrógeno y, para el control, SAI.
- La maquinaria de proceso genera armónicos y reactiva; sin corrección, la factura y las averías se disparan.
- El diseño higiénico evita rincones donde se acumule suciedad: sin él, no se pasa una auditoría (IFS, BRC, APPCC).
- Todo se ejecuta bajo el REBT y sus instrucciones ITC-BT; las zonas húmedas y con polvo tienen requisitos reforzados.
Por qué la industria alimentaria es un caso especial
La mayoría de las naves industriales protegen su instalación del polvo y de golpes. Una fábrica de alimentos, además, se limpia con agua a presión, espuma y desinfectantes varias veces al día. Ese entorno agresivo, sumado a la obligación de garantizar la inocuidad del producto, cambia por completo las reglas del juego.
A esto se añaden dos condicionantes que rara vez coinciden en otros sectores: procesos que no pueden pararse (un corte de frío echa a perder mercancía) y maquinaria de gran consumo funcionando muchas horas seguidas. La instalación tiene que resolver los tres frentes sin comprometer ninguno.
En Navarra y La Rioja este perfil es muy común: conserveras de verdura, obradores, industria cárnica, envasado de fruta, quesería y, por supuesto, el sector del vino y sus derivados. Si trabajas la electricidad en bodegas, muchas de estas exigencias te sonarán.
¿Qué grado de protección IP se necesita en una fábrica de alimentos?
El grado IP indica cuánto protege una envolvente frente a sólidos (primer dígito) y agua (segundo dígito). En las zonas de proceso que se baldean, el mínimo razonable es IP65, y en los puntos de limpieza directa con hidrolimpiadora, IP69K, que resiste chorros de agua caliente a alta presión.
| Zona de la fábrica | Grado IP recomendado | Envolvente |
|---|---|---|
| Sala de proceso (baldeo con agua) | IP65 – IP66 | Acero inox AISI 304 |
| Limpieza con hidrolimpiadora | IP69K | Acero inox AISI 316 |
| Cámaras frigoríficas y túneles | IP65 (+ resistencia a baja temperatura) | Inox o poliéster reforzado |
| Sala eléctrica / oficinas técnicas | IP54 | Metálica pintada |
| Almacén seco | IP54 – IP55 | Estándar |
No basta con el número IP: importa el material. El plástico se agrieta con los desinfectantes y el acero pintado se oxida. Por eso en proceso se impone el acero inoxidable, con prensaestopas y accesorios del mismo grado. Un cuadro IP69K con una entrada de cable mal sellada deja de ser IP69K.
Cadena de frío: el corte que no te puedes permitir
Una cámara frigorífica o un túnel de congelación que pierde suministro durante una tormenta puede costar decenas de miles de euros en producto y, peor aún, obligar a desecharlo por rotura de la cadena de frío. El respaldo eléctrico no es un lujo en la industria alimentaria: es parte del proceso.
La solución habitual combina dos niveles:
- Grupo electrógeno dimensionado para arrancar y sostener las cámaras y los compresores. Debe entrar en segundos ante un corte de red. Revisa cómo elegirlo en nuestra guía de grupos electrógenos para empresas.
- SAI (sistema de alimentación ininterrumpida) para los autómatas, sondas y el sistema de control, que no admiten ni el parpadeo de la conmutación. Un sistema SAI mantiene la monitorización viva mientras arranca el grupo.
Diseñar bien el arranque de los compresores es clave: son cargas que en el arranque piden mucha corriente y pueden hacer saltar protecciones o hundir la tensión si el grupo se queda corto.
Maquinaria de proceso: potencia, reactiva y armónicos
Envasadoras, cintas, autoclaves, hornos, compresores y equipos de frío suman una potencia instalada elevada y, sobre todo, cargas que ensucian la red. Los variadores de frecuencia y las fuentes electrónicas generan armónicos, y los motores demandan energía reactiva que la comercializadora factura como penalización.
Dos actuaciones evitan sorpresas en la factura y averías prematuras:
- Compensación de reactiva con batería de condensadores para eliminar las penalizaciones. Lo explicamos en detalle en compensación de energía reactiva.
- Vigilar la calidad de la red para que los armónicos no recalienten cables ni disparen protecciones. Aquí ayuda revisar los problemas de calidad de red que paran una fábrica.
Un buen diseño reparte además las cargas en cuadros secundarios por zona, de modo que una avería en la sala de envasado no deje a oscuras la de recepción. Es la lógica de unos cuadros eléctricos industriales bien proyectados.
Diseño higiénico: pensar la electricidad como parte del APPCC
Las auditorías de seguridad alimentaria (APPCC, IFS, BRC) no revisan solo la maquinaria: miran también dónde se acumula suciedad. Una instalación higiénica evita rincones, superficies horizontales que retienen agua y cableado a la vista sobre las líneas de producto.
Buenas prácticas que aplicamos:
- Bandejas de cable cerradas o de rejilla inox con inclinación para que escurra el agua.
- Cuadros con techo inclinado y sin tornillería que acumule residuos.
- Luminarias estancas IP65/IP66 con difusor irrompible (evita cristales sobre el producto).
- Canalizaciones separadas de las zonas de manipulación de alimentos.
Todo ello se ejecuta cumpliendo el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT) y sus instrucciones técnicas (ITC-BT), con atención reforzada a locales húmedos y con presencia de polvo o gases en según qué procesos.
¿Cuánto cuesta la instalación eléctrica de una industria alimentaria?
No hay un precio cerrado: depende de la potencia instalada, del grado de protección exigido en cada zona, de si hace falta centro de transformación propio y del respaldo con grupo. Como orientación, el sobrecoste frente a una nave logística equivalente suele venir del acero inoxidable, el respaldo eléctrico y la compensación de reactiva, no del cableado en sí.
La forma correcta de saberlo es un proyecto a medida con visita técnica. Un presupuesto por metro cuadrado, sin ver el proceso, no sirve en este sector.
Preguntas frecuentes
¿Qué grado de protección IP se necesita para los cuadros eléctricos en alimentación?
En zonas de proceso que se limpian con agua, el mínimo es IP65; donde se usa hidrolimpiadora a presión y caliente, se exige IP69K. En salas técnicas secas basta con IP54. El material también cuenta: acero inoxidable en proceso, no plástico.
¿Es obligatorio tener grupo electrógeno en una industria alimentaria?
La normativa no obliga a todas las industrias a tener grupo, pero la cadena de frío lo hace imprescindible en la práctica: un corte prolongado rompe la trazabilidad y obliga a desechar producto. Para las cámaras y túneles de congelación, el respaldo es la norma del sector.
¿Qué normativa regula la instalación eléctrica en la industria alimentaria?
La base es el REBT (Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión) con sus instrucciones ITC-BT, que fijan los requisitos de locales húmedos, con polvo o riesgo de incendio. A ello se suman las auditorías de seguridad alimentaria (APPCC, IFS, BRC), que condicionan el diseño higiénico de la instalación.
¿Se puede reformar la instalación sin parar la producción?
En parte. Los trabajos se planifican por zonas y turnos, aprovechando paradas de mantenimiento y limpieza. Un buen proyecto por cuadros secundarios permite intervenir en una línea manteniendo el resto en marcha.
Presupuesto sin compromiso en Navarra y La Rioja
En Electricidad JMC llevamos más de 30 años proyectando y manteniendo instalaciones industriales en Navarra y La Rioja, incluidas fábricas de alimentación con sus exigencias de higiene y frío. Estudiamos tu proceso, dimensionamos la potencia y el respaldo, y ejecutamos con el grado de protección que cada zona necesita.
¿Vas a montar, ampliar o legalizar la instalación de tu fábrica? Llámanos al 619 41 70 35 y te preparamos un presupuesto gratuito y sin compromiso.

