El 28 de abril de 2025, a las 12:33, la península perdió unos 15 GW de generación en cinco segundos: en torno al 60 % de la demanda que había en ese momento. Lo que vino después dejó un dato incómodo para el tejido industrial: según el análisis del sector logístico, solo 1 de cada 4 empresas contaba con un plan de contingencia eficaz y un 8 % seguía sin recuperar la normalidad 24 horas más tarde. La factura de aquel día no la pagó quien se quedó sin luz, sino quien no sabía qué hacer cuando volvió.
Puntos clave
- El daño más caro no suele ser el corte, sino el rearranque descontrolado y las sobretensiones al reponerse el servicio.
- Lo primero no es comprar equipos: es clasificar cargas en críticas, sensibles y prescindibles.
- SAI para lo que no puede parpadear (PLC, servidores, básculas, control) y grupo electrógeno para lo que no puede parar (frío, ventilación, bombeo).
- Un grupo electrógeno sin pruebas en carga periódicas es un seguro impagado: falla justo el día que hace falta.
- Los protectores contra sobretensiones (SPD) son obligatorios en la mayoría de instalaciones desde la revisión de la ITC-BT-23.
- Las interrupciones de más de 3 minutos se registran y, si se superan los límites de calidad de tu zona, la distribuidora debe descontarlo en factura.
- Los daños materiales se reclaman a la distribuidora y al seguro, no a la comercializadora, y solo si están documentados.
Qué le pasa realmente a una instalación cuando vuelve la luz
Durante el corte, una nave parada apenas sufre. El problema aparece en el momento de la reposición, y por tres motivos que se dan a la vez.
El primero son las sobretensiones. Al restablecerse el suministro se producen maniobras en la red y transitorios que viajan por la instalación. Los equipos electrónicos, variadores, fuentes de alimentación y tarjetas de control son lo primero que se degrada, a veces sin morir del todo: se quedan tocados y fallan semanas después.
El segundo es el arranque simultáneo. Si todo quedó con los contactores enclavados, al volver la tensión arrancan a la vez compresores, bombas, ventiladores y climatización. Un motor de jaula pide en el arranque del orden de 6 a 8 veces su intensidad nominal; multiplicado por toda la nave, el resultado es un disparo del general, o peor, un arranque a tensión hundida que castiga los bobinados.
El tercero es el estado de la red antes de estabilizarse, con huecos de tensión y microcortes encadenados. Es el escenario que más daño hace a motores y electrónica de potencia.
¿Qué hacer si se va la luz en una empresa?
Los primeros diez minutos se resuelven con protocolo, no con improvisación. Este es el orden que recomendamos en las naves de Navarra y La Rioja donde hacemos mantenimiento:
- Seguridad de las personas primero. Alumbrado de emergencia operativo, parada segura de máquinas en movimiento y control de quien pueda estar en un ascensor, una cámara frigorífica o un espacio confinado.
- Anota la hora exacta del corte. Será la base de cualquier reclamación posterior.
- Desconecta las cargas sensibles y los grandes consumidores. Es la medida que evita el 80 % de los daños del rearranque.
- Protege lo perecedero: cámaras cerradas y sin abrir, registro de temperaturas, prioridad al grupo electrógeno si existe.
- No manipules cuadros a oscuras ni con linterna en la boca. Si la instalación no está señalizada y bloqueada, se espera.
- Comunica: un mensaje al equipo, a clientes con pedidos comprometidos y, si procede, a la distribuidora para confirmar el alcance.
- Prepara el rearranque escalonado mientras dura el corte, en lugar de esperar a que la luz vuelva por sorpresa.
Los 7 pasos de un plan de contingencia eléctrica
1. Clasifica tus cargas
Es el paso que casi nadie hace y del que depende todo lo demás. Tres cajones:
| Tipo de carga | Qué incluye | Respaldo adecuado |
|---|---|---|
| Crítica de continuidad | PLC, servidores, control de proceso, básculas, cámaras de seguridad | SAI (sin corte) |
| Crítica de servicio | Frío industrial, ventilación de granjas, bombeo, extracción | Grupo electrógeno con conmutación automática |
| Prescindible | Alumbrado general, ofimática, climatización de confort, cargadores | Sin respaldo, y con desconexión prioritaria |
2. Pon SAI donde no se puede parpadear
Un sistema SAI no está para aguantar cuatro horas: está para que el proceso se cierre de forma ordenada y para filtrar la sobretensión del retorno. Autonomías de 10 a 15 minutos bien dimensionadas resuelven la mayoría de los casos, siempre que las baterías se sustituyan cada 3-5 años y no cuando ya han fallado.
3. Dimensiona el grupo electrógeno por lo que de verdad tiene que mover
Un grupo electrógeno no se elige por la potencia contratada, sino por el bloque de cargas críticas más el pico de arranque del motor mayor. Y se prueba: arranque mensual y ensayo en carga al menos una vez al año. Una prueba en vacío no demuestra nada.

4. Protege contra sobretensiones
Los descargadores SPD tipo 1 y tipo 2 son la barrera entre la red y tu electrónica, y su instalación es exigible en la mayoría de instalaciones según la ITC-BT-23 del REBT. Lo explicamos en detalle en la guía de protección contra sobretensiones. Revisa además que los cartuchos no estén ya agotados por descargas anteriores: tienen testigo visual.
5. Escalona el rearranque
Divide la instalación en bloques y define el orden y el retardo entre ellos: primero servicios auxiliares y control, después frío y bombeo, por último producción y alumbrado general. En cuadros con automatismo se programa; en instalaciones sencillas basta con contactores con enclavamiento y rearme manual para que nada arranque solo.
6. Deja el alumbrado de emergencia en condiciones
Una hora de autonomía y ubicación correcta en salidas, cuadros y recorridos de evacuación. Es lo que permite trabajar y evacuar sin accidentes, y se comprueba con la periodicidad que marca la normativa de alumbrado de emergencia.
7. Escríbelo y ensáyalo
Un plan que vive en la cabeza del jefe de mantenimiento no es un plan. Una hoja plastificada junto al cuadro general, con teléfonos de la distribuidora, secuencia de rearranque y responsables, vale más que cualquier documento de cincuenta páginas en un cajón.
Qué industrias de Navarra y La Rioja tienen más que perder
No todas las empresas sufren igual un corte de cuatro horas. En nuestra zona, las más expuestas son:
- Bodegas. Una fermentación sin control de temperatura no espera. La instalación eléctrica en bodegas debe priorizar frío y control de depósitos.
- Agroalimentaria y cadena de frío. Cada hora sin compresores acerca el producto al límite sanitario; conviene revisar también el ahorro y la fiabilidad de las cámaras frigoríficas.
- Granjas y explotaciones ganaderas. La ventilación forzada es literalmente vital: aquí el grupo electrógeno no es una opción.
- Riego y bombeo agrícola, con ventanas de riego que no se recuperan.
- Talleres y líneas automatizadas, donde un PLC sin cierre ordenado obliga a reprogramar y reposicionar ejes.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas horas sin luz hay que estar para reclamar?
Depende de la zona. La normativa de calidad de servicio fija límites anuales de horas de interrupción y número de cortes distintos para zona urbana, semiurbana y rural: orientativamente del orden de 5 horas al año en zona urbana, unas 9 en semiurbana y 14 o más en zona rural, con umbrales de número de interrupciones asociados. Solo cuentan los cortes de más de 3 minutos. Si se superan, la distribuidora debe aplicar el descuento en factura de oficio, habitualmente antes del 31 de marzo del año siguiente.
¿Quién paga los daños de un apagón?
La responsable de la red es la distribuidora, no tu comercializadora, y a ella se dirige la reclamación por daños. En paralelo, hay que comunicarlo al seguro dentro del plazo que fije la póliza. En un apagón generalizado la responsabilidad puede discutirse durante meses, así que el seguro suele ser la vía rápida.
¿Qué necesito para reclamar?
Documentación, y cuanto antes: hora y duración del corte, fotografías de los equipos afectados, informe técnico de un instalador autorizado que relacione el daño con el incidente, facturas de reparación o sustitución y, si aplica, justificación de la producción o el género perdido. Sin informe técnico, la reclamación se cae.
¿Pueden dañarse los equipos aunque estuvieran apagados?
Sí. Los picos de tensión al reponerse el servicio viajan por la instalación y alcanzan a cualquier aparato conectado, esté o no en funcionamiento. Por eso la recomendación de desenchufar lo sensible durante el corte, y por eso los SPD se instalan en el cuadro y no en cada máquina.
¿Puede un trabajador faltar si no puede llegar por un apagón?
El artículo 37.3 g del Estatuto de los Trabajadores reconoce un permiso retribuido de hasta cuatro días cuando resulta imposible acceder al centro de trabajo por causas de este tipo. Conviene tenerlo previsto en el protocolo interno para no improvisar el día del incidente.
De la teoría a tu cuadro
Un plan de contingencia serio empieza con una visita: ver el cuadro general, medir, revisar protecciones, comprobar si el grupo arranca de verdad y decidir qué se respalda y qué no. Es el mismo criterio que aplicamos en el mantenimiento preventivo eléctrico de las empresas con las que trabajamos.
En Electricidad JMC llevamos más de 30 años instalando y manteniendo instalaciones industriales en Navarra y La Rioja: cuadros, grupos electrógenos, SAI, protecciones y rearranques que no dan sustos. Si el 28 de abril tu empresa improvisó, el mejor momento para arreglarlo es antes del próximo apagón.
Llámanos al 619 41 70 35 y te preparamos un diagnóstico de continuidad eléctrica y un presupuesto sin compromiso.

